MAPFRE invierte 70 millones de euros en su rebranding: aquí te explicamos por qué (y qué busca conseguir)

MAPFRE ha arrancado 2026 con un rebranding global de los de verdad: no es “hemos cambiado el favicon y ya”. Hablamos de una actualización integral de identidad (logo, color, tipografía, sistema gráfico y tono), con despliegue progresivo durante los próximos años en los países donde opera directamente.

Y sí: cuando una marca con décadas de legado toca su símbolo, no está “haciendo diseño”. Está tocando percepción, confianza y (si lo ejecuta bien) conversión.

Qué cambia exactamente (y por qué importa)

De “MAPFRE” a “mapfre”: adiós rigidez, hola cercanía

El cambio más visible: el nombre pasa a representarse en minúsculas, algo que busca suavizar el bloque visual y hacerlo más próximo y flexible en digital. Además, ayuda a “desacoplar” la marca de su origen como acrónimo, algo útil si tu negocio es global y no quieres que tu identidad parezca un formulario administrativo de 1987.

Impacto en negocio (si lo hacen bien):

  • Mejor legibilidad en móviles, apps y entornos UI.
  • Más facilidad para convivir con submarcas/servicios sin parecer una sopa de logos.

El trébol evoluciona: más contemporáneo, menos “sello”

MAPFRE actualiza su icónico trébol para hacerlo más actual y adaptable a entornos digitales. En paralelo, la marca habla de un resultado más dinámico y moderno sin perder herencia.

El rojo “MAPFRE”, pero con esteroides (bien usados)

El rojo se refresca: más vibrante y “seguro de sí mismo” (palabras de la propia compañía). Esto no es capricho: el color es uno de los activos más reconocibles de la marca y, bien gestionado, es un atajo de memoria brutal.

Tipografía a medida + sistema gráfico más amplio

La renovación incluye tipografía diseñada/adaptada para la marca y un sistema visual más flexible (con uso de ilustraciones y recursos gráficos para identificar verticales/negocios). La intención: coherencia global + capacidad de expresión en muchos formatos.

No es solo logo: reposicionamiento y campaña global

El rebranding viene acompañado de campaña y reposicionamiento: la marca intenta mover la conversación desde “reacción al riesgo” hacia una idea de seguridad que te permite avanzar.

El “elefante en la sala”: coste, despliegue y logística (lo que de verdad duele)

MAPFRE ha comunicado una inversión aproximada de 70 millones de euros para esta transformación (incluyendo campaña), con impacto físico real: cambio de señalética en miles de oficinas/sucursales, además de soportes como talleres y grúas, en decenas de países. Eso es un proyecto de operaciones, no un “rediseño”.

Y el despliegue será gradual (hablan de varios años) para asegurar adaptación local y consistencia global.

Quién lo ha hecho y cuánto ha tardado

El proyecto se trabajó durante aprox. dos años con Design Bridge and Partners (WPP), según medios del sector y cobertura especializada.

Lectura estratégica (con un poco de mala leche constructiva)

Lo que está MUY bien

  • Pasan de “marca de oficina” a “marca de experiencia”: minúsculas, flexibilidad, sistema gráfico… suena a marca pensada para app, web, RRSS, UI y atención al cliente omnicanal.
  • Protegen el activo (rojo + trébol) en vez de “resetear” y perder reconocimiento.
  • Escala global: coherencia en un grupo con presencia internacional es oro (y reduce costes a medio plazo si el sistema se usa bien).

El riesgo (el clásico)

  • “Minúsculas para parecer cercanos”: funciona… hasta que todas las marcas hacen lo mismo y volvemos a la uniformidad. El diseño debe sostenerse en sistema, tono, experiencia y producto; no solo en bajar el volumen tipográfico.
  • Si la experiencia real (siniestros, atención, app, claridad de pólizas) no acompaña, el rebranding se convierte en maquillaje caro. Y la gente huele el maquillaje.

Qué debería hacer MAPFRE para que esto venda (y no solo “quede bonito”)

  1. Convertir identidad en performance digital
    • Landings por producto con claridad brutal (menos PDF, más UX).
    • Formularios y cotización sin fricción.
    • Consistencia visual + copy directo en cada micro-interacción.
  2. Usar el sistema gráfico para guiar decisiones
    • Colores/recursos por vertical: que el usuario entienda “dónde está” sin pensar.
  3. Alinear a red comercial
    • Un rebranding así necesita guías, plantillas, argumentarios y control de ejecución. Si no, acabas con 17 versiones del logo en 3 semanas.

mapfrebrand.com es básicamente el “te lo explico bonito y con pruebas” del rebranding: un microsite público (multi-idioma) para contar por qué cambian y qué cambia, sin soltar un PDF de 80 páginas que nadie leería.

Qué aporta mapfrebrand.com al rebranding (y por qué es inteligente)

Storytelling del cambio (no solo diseño)

Arranca con el propósito “Cuidamos lo que te importa” y lo conecta con la idea de “dar un paso adelante” para reflejar lo que son hoy. Es decir: primero te venden el sentido, luego el logo.

Posicionamiento + valores + personalidad (la capa estratégica)

Incluye el posicionamiento (“abre caminos…”) y los valores (solvencia, innovación, servicio, integridad, equipo) y la personalidad (“somos tu aliado”). Esto es clave para que el rebranding no se quede en “tipografía nueva”.

Despiece claro de la identidad visual (lo que la gente viene a mirar)

El sitio explica, en orden:

  • Trébol como “corazón” de la transformación.
  • Logotipo en minúsculas para cercanía/actualidad.
  • Rojo más vibrante y su papel en modernidad/optimismo.

Accesibilidad de color (esto ya es nivel “adulto responsable”)

Tiene una sección de paleta accesible y flexible con opción de comprobar contraste (rollo “mira, lo hemos pensado para pantallas y lectura real”).

Tipografía propia + “nueva voz” (marca que habla, no que posa)

Presenta una tipografía hecha a medida y cómo soporta una voz “clara y humana” (con rasgos descritos: ajustes ópticos, terminales expresivos, alto contraste, geometría humanista).

Ilustración + ADN sonoro (identidad más allá de lo visual)

Incluye el uso de ilustraciones para explicar lo complejo y conectar con lo cotidiano, y además un bloque de ADN sonoro (audio) con su evolución. Esto es branding 360, no “logo y ya”.

Punto de contacto de marca (operativo)

Cierra con “¿Quieres saber más?” y un contacto de marca (marca@mapfre.com).

mapfrebrand.com funciona como manual de adopción pública: hace que el cambio parezca inevitable, coherente y “para ti”, y encima te enseña pruebas (color, tipografía, aplicaciones, audio). Es justo lo que muchas empresas NO hacen: cambian el logo y esperan que el mundo aplauda.

Mini-checklist para empresas que se plantean un rebranding (estilo “caso MAPFRE”, pero aterrizado)

1) Si tu motivo es “se ve viejo”, te estás quedando corto

Un rebranding que funciona casi siempre nace de un problema de negocio, no de estética:

  • Estás perdiendo leads por falta de confianza.
  • Tu web no convierte porque pareces “pequeño” (aunque no lo seas).
  • Tienes nuevos servicios y tu marca no los sostiene.
  • Estás entrando en nuevos mercados y no te entienden.
  • Te estás comiendo a ti mismo con submarcas, logos distintos y caos visual.

Si no puedes escribir el motivo en una frase con euros dentro, vas a acabar pagando un “lavado de cara premium”.

2) No es un logo: es un sistema que te ahorra tiempo y te hace vender mejor

MAPFRE no cambió “el dibujito”; cambió:

  • arquitectura visual,
  • tipografía/sistema,
  • adaptabilidad digital,
  • despliegue global.

Tu versión “empresa normal” debería tener:

  • kit de ventas (presentación, plantillas de propuesta, one-pagers),
  • sistema para redes (formatos y ritmo, no “post bonitos”),
  • web orientada a conversión (copy + UX + estructura),
  • guías simples para no depender del diseñador cada semana.

Si el rebranding no reduce fricción interna y no sube conversión externa… es decoración.

3) Asegúrate de que tu rebranding “vive” en donde se toman decisiones

Hoy se decide en:

  • móvil (web, Google Business Profile, redes),
  • WhatsApp / email (cómo escribes, plantillas, tono),
  • la primera pantalla (home + servicios + prueba social),
  • presupuestos (cómo presentas precio y valor).

Si tu marca queda preciosa en Behance pero en la web sigue pareciendo 2009: has pagado un póster.

4) El mayor riesgo: cambiar forma… sin cambiar experiencia

Si rebrands pero:

  • la atención al cliente sigue lenta,
  • el proceso comercial sigue siendo “te mando un PDF”,
  • tus servicios siguen explicados como jeroglíficos,

la gente lo traduce como: “han gastado dinero en marketing porque algo iba mal”.

La marca tiene que ser el “envoltorio visible” de una mejora real.

5) Señales de que SÍ necesitas rebranding (de verdad)

  1. Tu marca ya no refleja lo que vendes hoy
  2. Tu ticket sube y tu marca no acompaña (pareces barato)
  3. Tienes muchos servicios y nadie los entiende
  4. Estás captando tráfico pero no conviertes
  5. Tu competencia “se siente” más fiable aunque sea peor

Si te pasa 2 o más, probablemente es momento.

6) Qué pedir a tu equipo/agencia para no tirar el dinero

Pídeles entregables que impacten ventas:

  • Propuesta de posicionamiento (una frase clara y diferenciadora)
  • Mensaje principal + 3 pilares (para web, comercial y RRSS)
  • Arquitectura de marca (servicios, submarcas, naming)
  • Sistema visual (no solo logo)
  • Guía práctica (cómo se usa en el día a día)
  • Kit comercial (para vender mañana, no “cuando tengamos tiempo”)

Y si no incluyen web/conversión en el plan… sospecha.

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